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Tercero del Sur

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Chile 368, C1098AAH Cdad. Autónoma de Buenos Aires, Argentina
Hospedaje
5.4 (10 reseñas)

Ubicado en la calle Chile 368, en pleno corazón del histórico y turístico barrio de San Telmo, el alojamiento en Buenos Aires conocido como Tercero del Sur presenta un panorama complejo y lleno de contradicciones para cualquier viajero que considere hacer una reserva de hotel en sus instalaciones. Su principal y casi indiscutible ventaja es su emplazamiento, un punto de partida ideal para recorrer a pie los atractivos de una de las zonas más emblemáticas de la capital argentina. Sin embargo, un análisis detallado de las experiencias de quienes se han hospedado allí revela una serie de problemas graves y recurrentes que ensombrecen por completo el beneficio de su ubicación.

El Atractivo Innegable: Una Ubicación Privilegiada

No se puede negar que, para un turista, estar alojado en San Telmo es un gran punto a favor. Este barrio, famoso por sus calles empedradas, sus ferias de antigüedades, sus tanguerías y su vibrante vida cultural, ofrece una inmersión directa en el alma porteña. La proximidad a lugares de interés como la Plaza Dorrego, el Mercado de San Telmo, y una infinidad de bares y restaurantes, hace que la localización de Tercero del Sur sea, en teoría, perfecta. De hecho, este es el único punto consistentemente elogiado en las opiniones de los huéspedes, incluso en aquellas que relatan las peores experiencias. Una huésped que tuvo una estancia positiva hace varios años destacó la "excelente ubicación" como uno de los motivos de su satisfacción, lo que confirma que el entorno es el mayor activo del establecimiento.

Una Realidad Preocupante: Graves Deficiencias en Higiene y Mantenimiento

Lamentablemente, más allá de su dirección, el panorama se vuelve sombrío. Una de las quejas más alarmantes y repetidas a lo largo de los años es la falta de higiene, llegando a niveles críticos. Múltiples testimonios de diferentes épocas denuncian la presencia de chinches en las camas. Una huésped, hace aproximadamente siete años, relató haber salido del lugar con picaduras en todas sus piernas tras una estancia en Buenos Aires de dos semanas en este lugar. Otra visitante, un año antes, fue aún más directa, calificando la higiene de "terrible" y confirmando la existencia de esta plaga. La presencia de chinches es uno de los mayores temores para cualquier viajero, ya que no solo arruina el descanso, sino que puede acarrear problemas de salud y la indeseada consecuencia de llevar los insectos en el equipaje de vuelta a casa. Este problema, mencionado en reseñas de distintos años, sugiere un fallo sistémico y prolongado en los protocolos de limpieza y fumigación del hospedaje en San Telmo.

Las deficiencias no terminan ahí. Otra experiencia compartida describe cómo, al despertar, las sábanas de la cama estaban rotas y agujereadas, un detalle que, si bien puede parecer menor en comparación con una plaga, denota una falta de cuidado y una pobre inversión en el mantenimiento de las habitaciones de hotel. A esto se suman quejas sobre el funcionamiento de los servicios básicos. Un comentario de hace ocho años señalaba que, en épocas de calor, los aires acondicionados no funcionaban, una situación insostenible durante el verano porteño, conocido por sus altas temperaturas y humedad. La misma opinión califica el aseo general como deficiente y critica que los precios eran demasiado elevados para la calidad ofrecida, un sentimiento que resume la frustración de muchos: pagar por un servicio que no cumple con los estándares mínimos esperados.

Servicios del Hotel y Atención al Cliente: Una Lotería

La calidad de la atención parece ser inconsistente. Mientras que una huésped tuvo una experiencia muy positiva, describiendo la atención como "de lo más cordial" y siendo un factor clave para querer volver, otras experiencias pintan un cuadro diferente. Una visitante que se quedó solo una noche mencionó que las facturas del desayuno estaban viejas, aunque tuvo la suerte de que un empleado "muy simpático" se ofreciera a comprar unas nuevas. Este gesto, si bien positivo, también evidencia una falla inicial en el servicio. La calidad de un alojamiento económico o de cualquier tipo no debería depender de la buena voluntad de un empleado particular, sino de procesos estandarizados que garanticen una experiencia agradable para todos los huéspedes.

La Alerta Más Crítica: ¿El Establecimiento Sigue Operativo?

Más allá de los problemas de limpieza y mantenimiento, la acusación más grave y reciente pone en duda la propia existencia operativa del lugar. Una reseña de hace menos de un año lanza una advertencia alarmante: afirma que el lugar "no existe" y "está clausurado". Según esta usuaria, el establecimiento sigue aceptando reservas en línea, pero al llegar, los clientes son recibidos por una persona que, haciéndose pasar por el dueño, les informa que el hostel ya no funciona y les ofrece una habitación alternativa. Este modus operandi, calificado de "desastre" y "chanta" (término argentino para estafador), representa un riesgo mayúsculo para cualquier persona que realice una reserva de hotel.

Esta afirmación es extremadamente preocupante. Llegar a un destino, especialmente después de un largo viaje, y encontrarse con que tu alojamiento no existe es una de las peores pesadillas para un turista. Implica no solo la pérdida del dinero de la reserva, sino la necesidad urgente de encontrar un nuevo lugar donde quedarse, a menudo a precios más altos y con el estrés añadido de sentirse estafado. Aunque el perfil del negocio en las plataformas digitales figure como "OPERACIONAL", esta reciente y detallada acusación sugiere que los potenciales clientes deben proceder con extrema cautela. Es imperativo intentar verificar por otros medios, como una llamada telefónica directa al número proporcionado (011 4300-6819), la situación real del establecimiento antes de comprometer cualquier pago.

Final: Un Riesgo Difícil de Justificar

Tercero del Sur se presenta como una opción de alto riesgo. Su ubicación en San Telmo es, sin duda, su única y gran fortaleza. Sin embargo, las opiniones de hoteles y las experiencias compartidas por antiguos huéspedes dibujan un perfil problemático. Los informes consistentes y a lo largo del tiempo sobre problemas graves de higiene, como la presencia de chinches, junto con deficiencias en el mantenimiento de las instalaciones (sábanas rotas, aire acondicionado averiado), ya serían motivo suficiente para dudar. Si a esto se le suma la gravísima y reciente denuncia sobre su posible clausura y una presunta práctica de seguir aceptando reservas de forma fraudulenta, la balanza se inclina decididamente hacia la precaución. Para quienes buscan un alojamiento en Buenos Aires, el atractivo de estar en San Telmo difícilmente compensa la posibilidad de enfrentarse a una experiencia tan negativa que podría arruinar por completo el viaje.

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