Hotel Abandonado (Ex Hotel Sol)
AtrásEn San Martín de los Andes existe una estructura que evoca sentimientos encontrados entre residentes y visitantes: el edificio conocido popularmente como el Hotel Abandonado, cuyo nombre original fue Hotel Sol de los Andes. Este lugar no es un alojamiento en la Patagonia que se pueda reservar actualmente; su historia es un complejo relato de esplendor, decadencia y una sorprendente reconversión parcial. Para quien busca hoteles y alojamientos, este sitio representa una advertencia y, a la vez, una fascinante crónica local.
Inaugurado en 1974, el Hotel Sol de los Andes fue concebido para ser una joya en la oferta turística de la región. Estratégicamente emplazado sobre el cerro Comandante Díaz, ofrecía vistas panorámicas inigualables de la ciudad y del lago Lácar. En su época dorada, fue catalogado como un hotel de cinco estrellas, valuado en más de un millón de dólares, y contaba con instalaciones de lujo para la época, como más de 80 habitaciones, piscina climatizada, canchas de tenis y un centro de convenciones. Fue, para muchos, el hotel más lujoso de la ciudad y un referente del turismo de alta gama, el tipo de lugar que marcaba un antes y un después en la historia de los hoteles en San Martín de los Andes.
El declive de un ícono
La transición del esplendor al ocaso comenzó a gestarse a finales de los 90 y principios de los 2000. Una serie de problemas administrativos, concesiones y subconcesiones derivaron en una trama legal confusa que culminó con su clausura por parte del municipio en junio de 2002. A partir de ese momento, el edificio inició un largo y doloroso proceso de deterioro. El abandono permitió que el vandalismo y los robos se ensañaran con la estructura, sustrayendo desde mobiliario hasta alfombras. Las inclemencias del tiempo hicieron el resto, con filtraciones en los techos y acumulación de agua en los subsuelos, transformando lo que fue un lugar de ensueño en lo que muchos residentes describen como "una ruina" y un "monumento a la desidia".
Las opiniones de quienes lo conocieron en su apogeo reflejan una profunda nostalgia y tristeza. Algunos recuerdan con cariño las estadías familiares, contrastando esos recuerdos con la incredulidad ante su estado actual. Otros, con una visión más crítica, lo señalan como un símbolo de la mala gestión política y una falta de respeto hacia el patrimonio de la ciudad, una mancha en un paisaje por lo demás idílico. Las opiniones de hoteles que se encuentran en línea bajo su antiguo nombre son, en realidad, comentarios sobre su estado de abandono, alcanzando una calificación promedio muy baja que refleja la decepción de quienes se acercan esperando encontrar un hotel operativo.
Una nueva e inesperada función
A pesar de su apariencia ruinosa, la designación "OPERATIONAL" en su ficha de negocio no es del todo incorrecta, aunque sí puede llevar a confusión. El Ex Hotel Sol no ofrece hospedaje a turistas, pero dista de estar completamente inerte. Tras años de abandono, el edificio fue parcialmente recuperado para albergar diversas dependencias municipales y proyectos educativos. La Secretaría de Planificación y Desarrollo Sostenible del municipio, por ejemplo, tiene sus oficinas aquí. Esta reutilización ha sido una solución pragmática, aunque no exenta de problemas.
Quizás el uso más notable que se le ha dado es el de sede educativa. Por sus aulas han pasado la Escuela de Enfermería, dependencias universitarias y, de manera destacada, fue la sede regional de la prestigiosa Escuela Nacional de Experimentación y Realización Cinematográfica (ENERC). La instalación de la ENERC en 2017 fue un hito para la región, convirtiendo parte de la estructura abandonada en un centro de formación para futuros cineastas de la Patagonia. Además, el espacio ha sido utilizado para talleres culturales, una biblioteca y hasta clases de circo, demostrando una resiliencia comunitaria admirable.
Lo bueno y lo malo: una evaluación realista
Analizar este establecimiento desde la perspectiva de un cliente que busca reservar hotel es sencillo: es imposible. El principal punto negativo es que el Ex Hotel Sol ya no cumple su función original. Su estado de deterioro es evidente en gran parte de la estructura, y las imágenes disponibles muestran un edificio que ha sufrido décadas de abandono. Para los propios empleados municipales que trabajan allí, las condiciones no son siempre las ideales, con reportes sobre problemas de infraestructura, falta de servicios básicos como agua y dificultades de acceso. Para la imagen turística de San Martín de los Andes, tener una estructura tan grande y visible en estado de semi-ruina es, sin duda, un aspecto desfavorable.
Aspectos positivos en un contexto diferente
Sin embargo, la historia no es completamente negativa. El hecho de que el edificio no haya sido demolido y, en cambio, se le haya dado un nuevo propósito comunitario es el principal punto a favor. Albergar oficinas municipales y, sobre todo, centros educativos, ha permitido que la estructura siga viva y preste un servicio a la comunidad. Para quienes se interesan por la historia local, la arquitectura o los fenómenos urbanos, el Ex Hotel Sol es un caso de estudio fascinante. Representa la fragilidad del éxito y la capacidad de transformación. Aunque no se pueda pernoctar en sus habitaciones, su historia enriquece la narrativa de la ciudad, mostrando una faceta que va más allá de las postales de cabañas en San Martín de los Andes y paisajes perfectos.
el Hotel Abandonado (Ex Hotel Sol) es una entidad de doble cara. Por un lado, es el fantasma de un pasado glorioso y un recordatorio de lo que se perdió por el abandono y la negligencia. Por otro, es un ejemplo de adaptación, donde la comunidad ha logrado rescatar fragmentos de la ruina para darles un nuevo significado. No es un destino para quien busca una cama, pero sí un punto de interés para quien desea comprender la compleja y a menudo contradictoria alma de un destino turístico.