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Hosteria “cueva De Las Manos” (estancia Turistica “ex LOS TOLDOS”))

Hosteria “cueva De Las Manos” (estancia Turistica “ex LOS TOLDOS”))

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Ruta 40 - Km 60 - Estancia "cueva De Las Manos" (ex Los Toldos), Perito Moreno, Santa Cruz, Argentina
Hospedaje
8.4 (22 reseñas)

La Hostería "Cueva de las Manos", anteriormente conocida como Estancia Turística "Los Toldos", representa un capítulo cerrado en la historia de los hoteles y alojamientos de la Patagonia Argentina. Situada en el kilómetro 60 de la emblemática Ruta 40, en la provincia de Santa Cruz, este establecimiento ya no acepta huéspedes, ya que su estado es de cierre permanente. Sin embargo, su legado y las experiencias que ofreció a los viajeros merecen un análisis detallado, pues fue durante años un punto de referencia crucial para quienes se aventuraban por una de las rutas más solitarias y espectaculares del mundo.

Un Refugio Estratégico en la Inmensidad Patagónica

El principal valor de esta hostería no residía en el lujo ni en una extensa carta de servicios, sino en su ubicación y en la autenticidad de su propuesta. Funcionaba como un enclave estratégico, un alojamiento rural indispensable para quienes deseaban visitar el sitio arqueológico Cueva de las Manos, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. De hecho, la hostería ofrecía un acceso privilegiado a través de un camino de ripio de aproximadamente 18.5 kilómetros que llevaba al sector norte del Cañadón del Río Pinturas, una ruta menos transitada pero igualmente impresionante para acceder a las pinturas rupestres. Esta ventaja posicional la convertía en una opción casi obligatoria para fotógrafos, historiadores y amantes del trekking que buscaban una inmersión completa en el paisaje.

Las opiniones de antiguos huéspedes coinciden en un punto: era un lugar para desconectar. Literalmente. El suministro eléctrico dependía de generadores que funcionaban solo durante unas pocas horas al día, generalmente desde las 19:00 hasta la medianoche. Esta limitación, que para un turista convencional podría ser un inconveniente considerable, era celebrada por otro tipo de viajero. La ausencia de luz artificial durante la noche transformaba el cielo patagónico en un espectáculo de estrellas, convirtiendo a la estancia en un lugar ideal para la fotografía nocturna y la simple contemplación. La falta de conectividad a internet o señal telefónica reforzaba esta sensación de aislamiento, ofreciendo una desintoxicación digital forzosa en medio de la estepa.

Las Instalaciones: Rusticidad y Calidez Humana

Analizar las comodidades de la Hostería Cueva de las Manos requiere ponerlas en el contexto de su entorno. No era un hotel con encanto en el sentido tradicional del término, sino más bien un refugio funcional y acogedor. Las habitaciones eran sencillas, algunas equipadas con cuchetas (literas) y baños compartidos. A pesar de esta simplicidad, los visitantes destacaban de forma recurrente la limpieza de las instalaciones. El verdadero lujo del lugar no estaba en las sábanas de hilo ni en un minibar, sino en la calidez de su personal. La atención era descrita como solícita, amable y muy atenta, un factor humano que compensaba con creces cualquier carencia material.

Un espacio que recibía elogios constantes era el salón o living principal. Este lugar funcionaba como el corazón social de la estancia, un punto de encuentro donde los viajeros compartían experiencias al final del día. Estaba provisto de una interesante colección de libros sobre la Patagonia, de gran calidad y en excelente estado, que invitaban a sumergirse en la historia, la geografía y la cultura de la región que estaban explorando. La hostería también ofrecía servicio de comidas, un servicio esencial considerando que el restaurante más cercano se encontraba a muchos kilómetros de distancia.

Lo Bueno y lo Malo: Una Balanza Equilibrada

Para un potencial cliente, la decisión de realizar una reserva de hotel en un lugar como este se basaba en una clara comprensión de lo que ofrecía. Las opiniones de hoteles sobre este establecimiento dibujan un perfil muy definido del tipo de viajero que podía disfrutarlo plenamente.

Aspectos Positivos

  • Ubicación Inmejorable: Su proximidad y acceso alternativo a la Cueva de las Manos era su mayor activo. Era la base perfecta para el turismo rural y de aventura.
  • Experiencia Auténtica: Ofrecía una inmersión real en la vida de una estancia patagónica, rodeada de fauna local como guanacos y choiques (ñandúes petisos).
  • Paz y Desconexión: El silencio, la inmensidad del paisaje y la ausencia de contaminación lumínica o digital eran un atractivo para quienes buscaban tranquilidad.
  • Atención Personalizada: El trato amable y servicial del personal era unánimemente valorado, aportando una calidez fundamental en un entorno tan inhóspito.

Aspectos a Considerar

  • Infraestructura Básica: No era un lugar apto para quienes buscan comodidades modernas. Las habitaciones sencillas, los baños compartidos y las literas lo acercaban más a un refugio de montaña que a un hotel convencional. Podría considerarse dentro de la categoría de hoteles económicos por su simpleza, aunque su valor radicaba en la experiencia.
  • Servicios Limitados: La restricción horaria de la electricidad era un factor determinante que afectaba desde la carga de dispositivos electrónicos hasta la iluminación nocturna.
  • Accesibilidad Complicada: El acceso a través de un camino de ripio exigía un vehículo adecuado, preferiblemente alto, lo que podía ser una barrera para algunos viajeros.
  • Entorno Inhóspito: Aunque para muchos era su principal atractivo, la aridez y la aparente monotonía del paisaje de la estepa no resultaban fotogénicas o interesantes para todos los visitantes.

El Cierre Definitivo: De Estancia Turística a Parque Nacional

La razón detrás del cierre permanente de la Hostería Cueva de las Manos es, en sí misma, una noticia positiva para la conservación. Una de las reseñas de un antiguo huésped expresaba su temor de que la estancia cerrara si la administración de "Flora y Fauna" se hacía cargo. Esta premonición se cumplió. La estancia fue adquirida e integrada dentro del proyecto del Parque Patagonia, impulsado por la Fundación Rewilding Argentina (anteriormente CLT, de Tompkins Conservation). El objetivo de esta iniciativa es la creación de grandes parques nacionales para proteger ecosistemas y reintroducir especies nativas. Por lo tanto, el terreno que albergaba este peculiar hospedaje es ahora parte de un área protegida de importancia nacional e internacional.

Aunque el alojamiento en la Patagonia perdió una opción con carácter y una historia singular, la región ganó un espacio de conservación a perpetuidad. La Hostería Cueva de las Manos (ex Los Toldos) ya no es un punto en el mapa para pernoctar, pero su espíritu sobrevive en las historias de quienes encontraron en su rusticidad y aislamiento la más pura esencia de la aventura patagónica.

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