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Barco Ciudad de Parana

Barco Ciudad de Parana

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Campana, Provincia de Buenos Aires, Argentina
Hospedaje
8.2 (19 reseñas)

El Barco Ciudad de Paraná representa una de las propuestas más singulares y polémicas para quienes buscan una experiencia fuera de lo común en la provincia de Buenos Aires. No se trata de un hotel y alojamiento convencional; de hecho, su estatus operativo como tal es ambiguo y complejo. Es, en esencia, una reliquia naval, un ex crucero de pasajeros varado en tierra firme dentro de las instalaciones del camping “Las Tejas”, en la localidad de Campana. Su presencia evoca una historia de esplendor y un presente marcado por el deterioro y la incertidumbre, generando opiniones profundamente divididas entre quienes lo visitan.

Una Joya de la Ingeniería Naval Argentina

Para comprender el atractivo del Ciudad de Paraná, es imprescindible viajar a su pasado. Construido en 1962 en los prestigiosos Astilleros Río Santiago, el mismo lugar donde nació la Fragata Libertad, este buque fue un orgullo de la flota fluvial del Estado. Con 103 metros de eslora y 20 de manga, fue diseñado para transportar pasajeros con un nivel de lujo considerable para la época. Durante sus primeros años, conectó Buenos Aires con Montevideo en verano y con Asunción en invierno, convirtiéndose en un medio de transporte vital y elegante. Los testimonios y registros históricos hablan de salones amplios que funcionaban como comedor y cine, un bar en la cubierta superior, una galería para transportar automóviles y un sistema de camarotes cómodos y bien equipados con capacidad para más de 300 personas.

A lo largo de las décadas, el barco cambió de manos varias veces, pasando por Ferrylíneas Argentinas S.A. y Línea Mágica S.A. Incluso tuvo una etapa como hotel flotante en Puerto Iguazú a finales de los 90, donde fue escenario de todo tipo de eventos y se consolidó como un alojamiento único. Sin embargo, su destino daría un giro drástico. A partir de 2010, su actual propietario, Bernardo Ditges, lo adquirió y emprendió la titánica tarea de trasladarlo a tierra firme, dragando un canal artificial desde el río Paraná para ubicarlo permanentemente dentro de su camping.

El Contraste del Presente: Entre la Nostalgia y el Abandono

La realidad actual del Barco Ciudad de Paraná es un arma de doble filo. Por un lado, su imponente estructura de acero, aunque oxidada y desgastada por el tiempo, sigue siendo un espectáculo fascinante. Para los aficionados a la historia y la exploración urbana, recorrer sus cubiertas, pasillos y salones es como entrar en una cápsula del tiempo. Aún se pueden encontrar vestigios de su gloria pasada, como vajilla original, planos y la distribución de las antiguas habitaciones de hotel. La sensación de caminar por un gigante dormido es, para muchos, una experiencia inigualable y el principal atractivo del lugar.

Sin embargo, esta experiencia viene acompañada de importantes advertencias. El estado de mantenimiento es uno de los puntos más criticados. Varios visitantes señalan que el barco y el camping en general sufren de una notable falta de cuidado. Se reportan problemas como suciedad, falta de cestos de basura, baños en condiciones higiénicas deficientes y falta de agua. El propio barco, aunque explorable, presenta riesgos: escaleras flojas, olor a humedad y una sensación general de abandono que puede ser decepcionante para quienes esperan un sitio turístico bien conservado. Incluso el acceso al interior del buque es cuestionable; algunos comentarios sugieren que la entrada no está formalmente habilitada, lo que añade un elemento de aventura pero también de riesgo y falta de seguridad.

El Entorno: El Camping Las Tejas

La experiencia de visitar el Barco Ciudad de Paraná está intrínsecamente ligada al camping Las Tejas, el predio que lo alberga. Este factor añade otra capa de complejidad. Mientras que algunos campistas valoran las amplias zonas verdes y la oportunidad de desconectar, otros han tenido experiencias muy negativas. Una de las quejas más recurrentes es el ruido. Visitantes han reportado música a un volumen excesivamente alto durante día y noche, lo que perturba la tranquilidad que se esperaría de un entorno natural. La calidad de las instalaciones del camping, como se mencionó, también recibe críticas mixtas, impactando directamente en la calidad de la estadía.

Es crucial entender que el Ciudad de Paraná no funciona como un hotel con reserva. Aunque su dueño ha expresado planes futuros, como convertirlo en un estadio de rugby, y afirma que las 80 habitaciones están en condiciones de ser usadas, actualmente prefiere enfocarse en otras opciones de hospedaje dentro del camping, como cabañas y vagones de tren reciclados. La razón, según explica, se debe a dificultades con las habilitaciones post-Cromañón y a la situación económica que dificulta su mantenimiento. Por lo tanto, quienes planean vacaciones en Argentina y buscan un lugar diferente, deben saber que este no es un servicio de hotelería activo.

¿Vale la Pena la Visita? Pros y Contras

Evaluar si el Barco Ciudad de Paraná es un destino recomendable depende enteramente de las expectativas del visitante.

  • Puntos a favor:
    • Experiencia Histórica: Es una oportunidad única para conectar con una pieza tangible de la historia naval y del transporte fluvial argentino.
    • Potencial Fotográfico y de Aventura: El entorno decadente y la majestuosidad del buque ofrecen un escenario impactante para fotógrafos y exploradores urbanos.
    • Singularidad: No hay otro lugar igual. La imagen de un crucero de 103 metros varado en medio de un campo es inolvidable.
  • Puntos en contra:
    • Estado de Conservación: El deterioro es evidente y puede ser un riesgo. No es un museo ni una atracción restaurada.
    • Calidad del Camping Anfitrión: Las deficiencias en limpieza, mantenimiento y control del ruido en el camping Las Tejas pueden arruinar la experiencia general.
    • Servicios Inexistentes: No espere comodidades de hotel. Los servicios básicos como baños y duchas en el barco no funcionan, y los del camping son cuestionados.
    • Acceso Ambiguo: La posibilidad de recorrerlo no siempre está garantizada ni se realiza en condiciones de seguridad óptimas.

el Barco Ciudad de Paraná no es un destino para el turista convencional que busca confort y servicios. Es un lugar para el aventurero, el historiador aficionado o el curioso que está dispuesto a pasar por alto la falta de mantenimiento y las condiciones rústicas del entorno a cambio de una experiencia cruda, auténtica y memorable. Es un monumento a un pasado glorioso que se resiste al olvido, pero cuya visita exige una mente abierta y una dosis considerable de tolerancia.

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